Recuerdos de un Erasmus

(texto escrito el 4 de junio de 2005, el día de mi cumpleaños y cinco días antes de marcharme de Suecia)

 

Apaga y vámonos…

 

Esta frase hecha se puede utilizar de formas diferentes según el contexto. En mi caso y después de 10 meses en un mismo lugar que no necesitamos especificar, no conlleva ninguna simbología negativa. Es  cuando miras las 4 paredes que te han acogido, la ventana con un paisaje que recordarás sin acordarte, una habitación que parece morir con tu fuga fugaz y que se queda vacía de los recuerdos que tu te llevas contigo, cuando no quieres mirar atrás y prefieres apagar la luz e irte, para no estar triste de este final anunciado.

 

Es por anunciado que este final tiene que ser esperado y a la vez aceptado sin reparos, sin objeciones ni peros. Una etapa más de tu vida que cierras, como tantas otras antes, pero que a diferencia, conlleva sentimientos reales que has derrochado durante todo este tiempo. Eso es lo difícil, el decir adiós y seguramente a muchos más adiós que hasta luego, a todos esos con los que se han compartido fiestas, cenas, viajes, horas muertas, una llegada y un final…pero así es la vida, gente que viene y que va y a veces eres tu el que se va de mucha otra gente…Pienso que en todo este patetismo de las despedidas se puede aprender mucho, mucho de uno mismo pero también de los que te rodean, de aquellos que lloran por ti y de los que ríen viéndote marchar, de los que no te quieren mirar y de los que te abrazan sin parar. Puede ser en esta despedida cuando conozcas de verdad a cada compañero de viaje, del viaje que hace 10 meses emprendimos juntos y que algunos han acabado ya y otros muy pocos lo darán también pronto por terminado.

 

Seguramente todo el mundo se marcha de erasmus con un pretexto, en un momento concreto de su vida, con unos objetivos que cumplir, con un nuevo mundo para descubrir, y también porque no decirlo, para cambiar cosas que uno no puede cambiar desde dentro, si no salir fuera para mirarlo y mirarse con perspectiva y tener una opción que seguramente se te negaría en casa. Unos se fueron para mejorar la lengua, aunque si eres español, ten por seguro que cuesta trabajo doble por nuestra obsesión en sentirnos como en casa. Otros se fueron para huir, otras para conocer y aprender nuevas culturas, alguno busco algo que todavía no había encontrado y muchos otros se marcharon para volver y aceptar sus responsabilidades en la vida real. Para todos, sin excepción, existieron dudas, dudas incontestables antes de irse. Dudas que unos miraban de forma cautelosa y otros las escondían detrás de su seguridad, pero ahí también estaban. Dudas razonables, como por ejemplo cómo sería la ciudad donde vivirían un año de su vida, como sería la gente con la que se cruzarían por el camino, como subsistirían al reto de la independencia, como sería encontrarse solo, y muchas otras dudas que cualquiera que se haya ido de erasmus, a cualquier parte del mundo, podría tener. Son esas dudas, miedos e inseguridades que en un principio nos unieron a todos y que a medida que pasaron los días fueron encontrando una respuesta, seguramente más deprisa de lo que nos pensábamos. Es la condición humana, somos así…sabemos sobrevivir, nos adaptamos al medio, unos mejor que otros, pero todos o casi todos, acaban encontrando su sitio, o el sitio les acaba encontrando a ellos.

 

Yo me fui de erasmus para huir de mi teórico yo, aunque no para cambiarlo, simplemente para examinarlo y comprobar su autenticidad. Quería saber si aquel que vivía el día a día era yo o el yo que los otros habían hecho de mí. Aprovechando la oportunidad de cambiar esas cosas que autocriticamente no te gustan y buscando la ayuda de los que no te conocen para mejorar tu yo interior. Eran puntos primordiales de mi plan de huida que al final quedaron en nada en comprobar que mi yo me seguía desde que cerré la puerta de mi casa. Después de esta comprobación científica solo puedes hacer una cosa, aceptarte tal y como eres y seguir siendo autocrítico para mirar de por lo menos, hacer el esfuerzo de cambiar en lo que no te acabas de gustar. Este es un ejemplo de lo que le puede pasar a alguien por la cabeza en diez meses fuera de casa, pero también estoy seguro que a muchos otros les habrá sucedido lo contrario. A muchos, este año, les habrá abierto una visión de su yo que desconocían, les habrá abierto la mente y volverán con otros aires, siendo ellos después de un año de experiencias incontables. Otros se habrán sólo visto madurar que no es poco y algunos otros volverán escondiendo lo que cambiaron. Pero todos ellos habrán cambiado en algo, todos habrán vivido un año fuera, en otra cultura y en un mundo subreal que todos habrán creado para que fuera especial. Esa es la grandeza del erasmus, la mentalidad con la que la gente encara este evento irrepetible. Absolutamente todo el mundo espera que sea una experiencia inolvidable y como no lo va a ser si todo el mundo hará el esfuerzo para que se cumpla su deseo…

 

A favor tenemos; gente nueva, sitios nuevos, independencia completa, menos responsabilidades con el mundo en general y un larga etapa para cumplir con los objetivos establecidos y no nos olvidemos, la predisposición que cada uno de nosotros puso desde primer día.

 

En contra; lo sigo pensando y no me parece que el erasmus tenga contras, ni tan siquiera uno, ya que el cero de donde empiezas no puede ser en ningún caso negativo. Lo negativo lo pones tu, ya que hay demasiadas opciones y alternativas para no substituir lo que no te gusta.

 

Supongo que habrá muchos que no tendrán cosas negativas hacia el erasmus, ya que no habrán buscado o habrán escondido o minimizado, o simplemente habrán reemplazado por algo mejor que no les mostrara el punto malo de algo. Otros en cambio habrán aprendido a convivir con lo que no les acaba de gustar, unos por pacientes y otros por realistas. Ahí que cada uno se sitúe…Yo me coloco en los últimos…en los realistas. En un punto envidio esos idealistas que han sabido extraer el máximo de este año sin preocuparse ni lo mas mínimo de ciertos puntos que por ciertos, mejor no tocarlos. Pero por el otro lado, prefiero ver lo imperfecto que también es un año perfecto, para valorar la vuelta al mundo real y no darse golpes en la cabeza por haber perdido el mundo que hemos creado. Con ello, no digo que no voy a echar de menos todo esto, pero si creo que esto podría haber sido otro. El otro también hubiera sido perfecto con sus imperfecciones y también pensaría que lo bueno que tiene es que es único.

 

El erasmus es único: único porque es imposible repetir la situación, esto lo hace único. Ni mejor ni peor, simplemente irrepetible. No vale la pena preguntarse y cuestionarse el como hubiera sido en otro sitio, con otra gente, no lo hagáis porque tampoco hay respuesta, sólo una, que también hubiera sido único. Alegrémonos entonces de haber compartido algo único e irrepetible y por lo tanto una de las cosas más especiales de nuestra vida. Y por ello valoremos el lugar y también las personas con las que compartimos nuestro e individual año único e irrepetible. Con ellas, con todas, con las mas afines y las no tanto, tenemos algo que con mucha otra gente en cada una de nuestras vidas, no tendremos nunca; este erasmus que afortunadamente nunca mas se volverá a repetir y por lo tanto lo recordaremos de una forma especial que nos marcará el resto de nuestras vidas.

 

 (me hace mucha gracia leer ciertas cosas que te pasan por la mente en un momento dado de la vida…en parte, sigo pensando lo mismo sobre todo lo que sucedió entonces)

 

 

Gentileza de Bruno Rapozo…un estudiante cualquiera en Lund.

24 julio, 2008. Etiquetas: , , , , , . Erasmus. Deja un comentario.